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Cuando
hablamos de cuidarnos en nuestras relaciones sexuales, nos
referimos al cuidado propio y al de nuestra pareja.
Porque la
prevención de todas las Enfermedades de Transmisión Sexual
(ETS), implica un cuidado mutuo puesto que no sería posible el
cuidado individual exclusivamente. En otras palabras cuando
hacemos algo para cuidarnos a nosotros mismos en esa misma
acción estamos cuidando al otro.
Sabemos que
una persona que cambia seguidamente de pareja tiene más
probabilidades de haberse contagiado de alguna enfermedad de
transmisión sexual. Y queremos dejar aclarado que esta no es
ninguna consideración de tipo moralista o de condena hacia este
tipo de conducta, es solo una constatación de las probabilidades
estadísticas, a mayor número de contactos sexuales con distintas
personas más chancees de pescarse una enfermedad por esa vía.
Enfermedades
de transmisión sexual hay más de 30, incluido el VIH-SIDA.
Saber
exactamente los signos y síntomas de cada una, se convierte en
una tarea bastante compleja, que más tiene que ver con la
especialidad médica.
En todo caso
para la mayoría de las personas, es probable que sea más útil y
conveniente, tener en cuenta algunas señales que se nos pueden
presentar al estar en contacto íntimo con nuestra pareja.
Señales o
Signos de alguna ETS
Estas señales
las podemos resumir en las siguientes:
- Si notáramos
alguna supuración por el orificio de la uretra, en otras
palabras el orificio por donde sale la orina; esto nos puede
estar indicando la presencia de una gonorrea o blenorragia.
- Cuando
sabemos que la pareja se queja de ardor al orinar o ardor en la
vulva o la vagina. Esto nos puede alertar sobre una posible
vaginitis, herpes o tricomoniaisis.
- Cuando
notamos que en el glande del pene hay granitos o se encuentra
enrojecido. Esto puede ser signo de la presencia de hongos
(micosis) o de una infección producida por bacterias.
- Si vemos
manchas o lesiones, especialmente en las palmas de las manos y
los pies. Si notamos llagas y ulceras en la zona genital.
Todo esto nos
puede estar indicando la presencia de sífilis.
- Si se
presentan lesiones de la piel asociadas con ardor o dolor,
podemos pensar en un herpes. Este reaparece periódicamente.
- Si vemos la
piel y las conjuntivas de coloración amarillenta, y la persona
sufre de dolor abdominal y diarrea, podemos estar en presencia
de la hepatitis B, que es muy contagiosa por la vía sexual.
- Si la pareja
manifiesta picazón de la piel o de las mucosas de la vulva o el
ano, puede estar indicando la presencia de parásitos.
- Si la mujer
presenta flujo vaginal blancuzco o amarillento, que incluso
puede ser de mal olor. Esto puede denotar blenorragia u hongos.
- Si la
persona se rasca en la zona pubica, puede ser indicador de la
presencia de hongos o pediculosis (ladilla), un tipo de piojo
que se aloja en el vello pubico.
- Si se
presentan erosiones pequeñas en la zona genital, puede indicar
la presencia de chlamydias, granulomas o SIDA.
-
Si vemos verrugas en la vulva o en el glande del pene, que
pueden estar acompañadas de ardor y picazón. Se puede sospechar
de la presencia del virus del papiloma humano.
-
La presencia de fiebre persistente, nos puede indicar la
presencia de hepatitis de tipo B, SIDA o chlamydias.
Con esta
enumeración de signos físicos no pretendemos fomentar una
actitud médica hacia cada pareja sexual que tengan las personas.
Lo que se
pretende es que, de aparecer a simple vista, alguno de estos
signos, la persona considere seriamente la posibilidad de
posponer la relación sexual, hasta tanto no se aclare la
situación con una consulta médica.
Esta actitud
es muy sana, sobre todo para la persona que sufre de los signos
de enfermedad, dado que muchas veces los considera algo común y
no les da importancia, desconociendo que esta enferma.
Medidas
mínimas de prevención
Tres son las
acciones mínimas de prevención que se deberían poner en práctica
en todas nuestras relaciones sexuales.
- El lavado de
la zona genital con abundante agua y jabón, tanto antes como
después de la sesión sexual.
- No realizar
la penetración vaginal después de una penetración anal, si antes
no se procedió a lavar el pene, los dedos o cualquier elemento
utilizado.
- Se debe
orinar después de realizada la penetración, dado que esto actúa
como medida de arrastre de gérmenes, bacterias y hongos.
El
Preservativo
El uso del
preservativo como medio de prevención de las Enfermedades de
Transmisión Sexual, es de tal importancia, que consideramos
conveniente tratar el tema en un artículo a parte. |