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Sabemos que
para desarrollar una vida sexual activa y placentera debemos
estar en buenas condiciones físicas y psíquicas.
La base
orgánica es una condición necesaria para el normal desarrollo
de nuestras actividades.
Hoy en día son
muchos los problemas que afectan a las personas y van
deteriorando su condición física, exceso de trabajo,
sedentarismo, alimentación rica en grasas y azucares, consumo de
alcohol y tabaco, demasiadas presiones de tipo laborales,
económicas y sociales.
Son todos
factores que con el tiempo impactan sobre el cuerpo y nos
enferman. Y aparecen enfermedades como las cardiacas, la
hipertensión, la obesidad, la diabetes y otras como trastornos
de ansiedad y depresión.
Es por ello
que se está teniendo cada vez más en cuenta como un importante
indicador de la salud de la persona, el tipo de vida sexual que
vive. En general si es activa y placentera es signo de buena
salud, lo contrario se lo toma como indicador de que estamos en
presencia de algún problema de salud.
Todavía en la
relación médico paciente, la sexualidad es un tema tabú sobre el
cual el paciente no consulta y el médico no pregunta.
Afortunadamente en las nuevas generaciones de profesionales esto
esta cambiando.
La diabetes
Algunos datos
sobre esta enfermedad tan extendida nos servirán para saber con
mayor claridad de que estamos hablando.
Esta
enfermedad consiste en la alteración del metabolismo de los
hidratos de carbono, lo que provoca un aumento excesivo de la
glucosa en la sangre.
Hay dos tipos
de diabetes, la Tipo l que se presenta de forma brusca en
personas jóvenes y que se trata con la inyección diaria de
insulina y la Tipo ll que comienza lentamente y avanza de forma
progresiva, habitualmente en personas mayores de 35 años y en
general se la trata con medicamentos orales.
La diabetes de
tipo ll es la que provoca mayores problemas circulatorios, tanto
cerebrales como cardíacos y generalmente está asociada a la
obesidad y a la hipertensión.
Disfunciones sexuales
Para una
adecuada respuesta sexual es necesaria una buena irrigación
sanguínea de la zona genital y sus órganos. Y cualquier
enfermedad que afecte sus vasos dificultará el rendimiento
sexual de la persona.
La diabetes en
cualquiera de sus formas, produce disfunción sexual en la mitad
de las personas que la padecen, dentro de los primeros 10 años
de la enfermedad y a medida que transcurre el tiempo ese
porcentaje aumenta.
Principalmente
se ve afectada la fase de excitación, provocando en el hombre
disfunción eréctil y en la mujer trastornes de excitación y
lubricación.
Diabetes en el hombre
Generalmente a
estos problemas se le suman luego los de origen psicológico y
juntos dan como resultado trastornos del deseo y dificultades
con el orgasmo.
La disfunción
eréctil o también conocida como impotencia, consiste en no poder
obtener o mantener una adecuada erección hasta el final de una
relación sexual.
Este trastorno
se presenta en aproximadamente el 50% de los varones diabéticos
y se origina por los problemas circulatorios y neuropáticos,
producto de la enfermedad misma.
Las fallas en
la erección van minando la confianza de la persona, con lo cual
se produce una anticipación del fracaso y con esto se agrava aun
más el problema.
Además la
persona trata de evitar las situaciones donde se puede llegar a
dar una relación sexual, justamente por temor a fracasar; con lo
cual se tensa la relación de pareja, puesto que la mujer muchas
veces piensa que ya no es lo suficientemente atractiva o que hay
otra mujer y cuestiones similares que pueden llevar a graves
conflictos de relación.
En otras
palabras decae en forma global la calidad de vida de la persona
diabética.
Todo esto
propicia que a los problemas de erección se asocien trastornos
del orgasmo y del deseo, si no se realiza un correcto
tratamiento de la diabetes.
Diabetes en la mujer
Las mujeres
diabéticas sufren una disminución en el deseo sexual, problemas
de escasa lubricación vaginal y anorgasmia, que es la dificultad
o imposibilidad de llegar al orgasmo luego de un período normal
de excitación sexual.
La baja del
deseo se relaciona con la enfermedad, puesto que los niveles de
glucosa alta suelen provocar cansancio y como consecuencia una
baja en la libido. Además a estos factores se asocian otros de
orden psicológico como ansiedad, autoestima baja, vergüenza,
relaciones sexuales poco satisfactorias.
El problema
sexual más común en la mujer que sufre de diabetes, es la
dificultad para obtener una buena lubricación a causa de una
escasa excitación, que además se asocia a una escasa expansión
vaginal, lo que trae como consecuencia relaciones sexuales
irritables y dolorosas. Y esto a su vez provoca una disminución
del deseo y hasta el rechazo de las relaciones sexuales.
Esta actitud
es totalmente comprensible, puesto que todos nosotros tendemos
siempre a repetir las experiencias placenteras y a evitar las
desagradables.
Otra
consecuencia de la penetración dolorosa por falta de lubricación
es la anorgasmia o falta de orgasmo.
A la mujer
diabética se le agrega otra dificultad, debido a los altos
niveles de glucosa se producen frecuentes infecciones vaginales,
que provocan molestias como picazón, mal olor y sensación de
suciedad; todo esto contribuye aun más al rechazo de las
relaciones sexuales.
Factores psicológicos
Una persona es
un complejo biológico, psicológico y social indivisible,
constituye una unidad, por lo tanto las dificultades de un área
siempre influyen sobre las demás.
Las
dificultades antes mencionadas que trae aparejadas la diabetes,
repercuten sobre la psiquis de la persona.
En el
diabético pueden presentarse sentimientos negativos de
inseguridad, problemas de autoestima disminuida sobre todo en
cuanto a la imagen personal, sensaciones de haber perdido poder
de seducción y atractivo, puede surgir miedo al rechazo.
Todos estos
factores psicológicos negativos contribuyen a evitar las
actividades sexuales y el contacto íntimo.
La realidad
nos indica que para abordar con éxito los problemas sexuales
derivados de la diabetes es de suma importancia el correcto
tratamiento de la enfermedad misma.
Se deberá
seguir la dieta adecuada, tomar la medicación que prescriba el
médico ya sea insulina o antidiabéticos; el ejercicio físico
regular es muy importante y se deberán corregir factores de
riesgo como el tabaquismo, la vida sedentaria, el alcoholismo,
el colesterol alto y la hipertensión.
Los trastornos
sexuales específicamente se trataran con terapias sexológicas
adecuadas y los fármacos específicos.
Lo que creemos
necesario destacar es que para un tratamiento exitoso de la
diabetes se necesita generar en la persona un cambio de actitud
que le permita modificar hábitos de vida dañinos por otros
saludables. |