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Antes de
comenzar a hablar de las fantasías en este caso las sexuales o
eróticas, estimamos conveniente tratar de aclarar un poco que
son y de donde provienen nuestras fantasías.
Nuestro
cerebro es el órgano que controla todas nuestras funciones, a
tal punto es así, que una lesión en el mismo puede significar
nuestra muerte o el perder determinadas funciones que nos son
propias o trastornar nuestra personalidad.
El producto
del cerebro es la mente, en otras palabras todo lo que sentimos
y pensamos y que da lugar a nuestra conducta, en definitiva lo
que hacemos.
Entre nuestros
pensamientos, las fantasías ocupan un lugar muy particular, dado
que una fantasía es un pensamiento por lo común muy rico de
imágenes y en mayor o menor medida alejado de la realidad.
Nuestras
fantasías son de carácter ilimitado, en el sentido que no deben
someterse al control social, por lo tanto somos libres de
fantasear lo que queramos, desde el momento que no hay que
rendir cuentas a nadie de las mismas.
Las fantasías
eróticas son las que tienen a lo sexual por tema principal y
generalmente son el medio que permite mostrar nuestros deseos
más ocultos.
Fantasear lo
prohibido
En la
sexualidad se ponen en juego muchos mitos y tabúes o
prohibiciones y es gracias a las fantasías que los
transgredimos, o sea realizamos lo “prohibido”, lo deseado y
como todos sabemos lo prohibido puede llegar a ser altamente
erótico y excitante, en este caso en el universo de los
pensamientos.
A las
fantasías eróticas las utilizamos también para soportar o
sobrellevar una realidad plagada de faltantes en cuanto a la
realización de nuestros deseos sexuales. Por ejemplo una mujer
con una vida sexual escasa y con experiencias muy poco
satisfactorias por impericia de sus compañeros sexuales,
fantasea con una relación sexual donde es poseída por tres
hombres, dos de los cuales la penetran anal y vaginalmente de
forma simultánea, mientras que al tercero ella le práctica sexo
oral.
Muchísimas
personas utilizan las fantasías sexuales para enriquecer su
vida sexual, podríamos decir que las usan como el experto
cocinero utiliza las distintas especias y la sal para hacer sus
platos de comidas únicos.
Y de eso se
trata, cada uno de nosotros con sus propias fantasías imprime
por así decir un sello propio a su sexualidad.
Podemos citar
el caso en le que una mujer heterosexual, para llegar al orgasmo
durante el coito con su esposo, se imagina manteniendo una
relación sexual con una amiga.
Fantasías
Compartidas
En muchos
casos las fantasías sexuales dejan de ser totalmente privadas,
para ser compartidas voluntariamente con alguien.
Generalmente
con la pareja sexual, lo que provoca un incremento de la
excitación y el erotismo entre las partes, dado que se abren
vías de comunicación que favorecen sentimientos de intimidad y
muchas veces esas fantasías compartidas se llevan a la práctica.
Como por
ejemplo el caso de las parejas denominadas swingers, que
comparten la actividad sexual con otras parejas.
Otras veces
estas fantasías compartidas dan lugar a que se desarrollen
juegos sexuales donde se interpretan personajes o roles
diferentes y se imaginan escenas que erotizan aun más el
pensamiento.
Esta
posibilidad de compartir las fantasías eróticas con la pareja,
debe ser tenida muy en cuenta en tanto que, pone al alcance de
la pareja una herramienta erótica muy importante y enriquecedora
de la vida sexual de ambos miembros
Fantasías
Homosexuales y de Infidelidad
Otro tipo de
fantasías son las que tienen personas heterosexuales,
imaginándose en situaciones homosexuales o imaginando a su
pareja en situaciones homosexuales o heterosexuales con otras
personas. Muy comunes en los varones son las fantasías donde su
mujer es poseída por uno o más hombres y viceversa cuando una
mujer imagina a su hombre penetrando a otras mujeres, en muchos
casos conocidas o amigas.
Y aquí es
conveniente puntualizar que de los datos que se poseen sobre las
fantasías eróticas en general, podemos decir que “gran parte
de estas fantasías se desarrollan con personas conocidas o de
la familia”.
Problemas con
las fantasías
Por exceso
Las fantasías
se convierten en problemáticas cuando ocupan el lugar de la
realidad, o sea se transforman en excluyentes y no dejan que la
persona pase a la acción. Es evidente que en este caso estamos
ante un bloqueo de orden psicológico.
Por falta
Otras personas
en cambio tienen fantasías eróticas muy escasas o prácticamente
nulas, con lo cual generalmente desarrollan una vida sexual muy
pobre, ya sea en cantidad y calidad, dado que justamente la
falta o escasez de fantasías sexuales reduce a las relaciones
sexuales a una actividad de tipo casi mecánico. Podemos decir
que se “deshumaniza” la actividad sexual.
Esto es muy
común en las personas con personalidades de tipo obsesivo por un
exceso de estructuración, son muy rígidos y por lo tanto no se
permiten fantasear.
Fantasías y
Preocupación
Muchas
personas que recurren a las fantasías para provocar o aumentar
su erotismo y excitación sexual, o al uso de libros o películas
eróticas, de donde extraen ideas y escenas que les ayudan a
fantasear; refieren que están preocupados por esta necesidad de
fantasear.
Otras son
presa de sentimientos de culpa, sobre todo en lo que se refiere
a las fantasías de tipo homosexuales y de infidelidades.
Para todos
ellos podemos decir que, las fantasías no son perjudiciales en
tanto no ocupen el lugar de la realidad y no interfieran en las
actividades de nuestra vida.
Por otra parte
pueden ser muy beneficiosas sobre muchos aspectos de nuestra
sexualidad, ayudándonos a mantenernos más activos sexualmente y
sobre todo a poder gozar más de nuestras relaciones sexuales.
Podemos decir
sin temor a equivocarnos que deberíamos preocuparnos más, de no
tener fantasías eróticas que de tenerlas en abundancia. |